Está claro que nunca debes esperar nada de nadie. Que puedes pasarte horas sufriendo por personas y que nunca te darán lo que debes a cambio. Puedes estar ahí siempre que ellos quieran, para comprenderles, ayudar. Y a cambio, solamente recibes una apuñalada por la espalda.
¿Y mis pensamientos? ¿Y mis emociones? No llegan a nadie, se quedan en el aire, esperando a que lleguen a algunos oídos que te puedan comprender. Aún así tienes que sonreír, seguir para delante sin saber bien que pensar, de quién confiar, tu solamente sonríe, con eso la gente se conforma. Se creen que eres feliz, sin embargo, lo que haces es mostrar tu fuerza.